¿En qué momento el error se convierte en herejía?

Michael Riccardi | April 2, 2018

En lo que puede ser el caos de una sala de emergencia, los médicos necesitan saber cómo valorar la urgencia de los pacientes, es decir, una herida de bala es prioridad comparada con un esguince de tobillo. Del mismo modo, en el mundo teológico los cristianos deben entender la diferencia entre doctrinas “primordiales” (doctrinas fundamentales sin las cuales no existe unidad fraternal entre hermanos) y doctrinas “secundarias” o “terciarias” (doctrinas en las que dos auténticos cristianos pueden estar en desacuerdo y aún así tener unidad. Por lo tanto es de suma importancia el ser capaces de discernir la diferencia entre una enseñanza errónea (sobre cuestiones no fundamentales) y la herejía.

Toda doctrina bíblica es importante. Yo iría tan lejos hasta decir que toda la doctrina bíblica es esencial. Es difícil poner cualquier doctrina en un segundo o tercer nivel, ya que de alguna manera nos sentimos diciendo que una doctrina es menos importante. Pero el empleo del triaje teológico no quiere decir que todo lo que no es de primer orden no es importante, al igual que un médico debe priorizar una herida de bala, el cristiano debe priorizar las doctrinas fundamentales. El hecho es, que auténticos cristianos pueden no estar de acuerdo en cosas como el modo y los receptores del bautismo; pero si dos personas no están de acuerdo sobre la trinidad de Dios, uno es un cristiano y el otro no.

La realidad condenatoria del error

Algunas personas rechazan la noción de que los desacuerdos acerca de la doctrina podrían impedir a alguien la salvación. Después de todo, nadie tiene la teología perfecta, y somos salvos por creer en Cristo, no creyendo en doctrina, dicen algunos. Y es cierto, la regeneración no promete la protección de todo error doctrinal. Pero si promete proteger del tipo de error, que si se cree, indica que no eres un hijo de Dios en absoluto. Sabemos que existe ese tipo de error teológico porque el Apóstol Pablo escribió Gálatas 1: 6-9

6 Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado[d] al que os llamó por[e] la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente; 7 que en realidad no es otro evangelio, sólo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al[f] que os hemos anunciado, sea anatema[g]. 9 Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al[h] que recibisteis, sea anatema[i]. 10 Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Pablo escribió sobre el error de los judaizantes, los cuales, si se piensa en ello, fue un punto muy fino de desacuerdo doctrinal. Piensa en todo lo que los judaizantes compartían en común con la fe una vez dada a los santos. Ellos creían en un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ellos creían en la divinidad y la humanidad de Cristo. Ellos creían que Él era el Mesías de Israel en cumplimiento del Antiguo Testamento. Creían en en la expiación penal sustitutiva en la cual Cristo llevó el castigo de la ira de Dios contra los pecados de su pueblo cuando murió en la cruz, para que puedan ser libres de la pena y el poder (y un día su presencia) del pecado. Ellos creían que fue sepultado, y que resucitó al tercer día. Y creían que el arrepentimiento y la fe en Cristo era absolutamente necesario para el perdón de los pecados y la comunión con Dios en el cielo. Esto es mucha doctrina en comun.

Su tema se reducía básicamente, a si las buenas obras son la causa o el resultado de la salvación. ¿Somos salvos por la sola fe, o por la fe en Cristo y nuestra práctica religiosa? Ahora, ese punto de desacuerdo es una distinción ciertamente importante. Pablo emplea el lenguaje más severo de condena por este error. Un evangelio diferente, significa que no hay evangelio en absoluto (Gálatas 1: 6) Aquellos que lo creen y promueven deben ser anatema, condenados al infierno (Gal 1: 8, 9). Separados de Cristo” (Gálatas 5: 4). Tendrán su juicio. Se deberian castrar a si mismo (Gálatas 5:12). Estas son palabras fuertes para un desacuerdo doctrinal. Esto nos enseña que hay ciertas cosas, que si se creen, se oponen a la salvación de alguien, porque creer esas cosas es creer un evangelio diferente.

¿Cuáles son las Doctrinas Fundamentales?

Eso nos lleva a la pregunta inicial: ¿Cuánto puede uno creer mala doctrina y aún así ser un verdadero hijo de Dios? O dicho de otra manera: ¿Cuáles son esas falsas doctrinas, que si creen, indican que alguien no es verdaderamente salvo?

Creo que tenemos idea de por qué Pablo condenó severamente la doctrina de los judaizantes. Es porque había algo fundamental en juego. La enseñanza judaizante era mutuamente excluyente del evangelio verdadero de la gracia. Las creencias equivocadas que indican que alguien no es salvo, necesariamente socavan o niegan el Evangelio de la salvación por la gracia mediante la fe en Cristo solamente de acuerdo a las Escrituras, solo para la gloria de Dios.

Pero ¿cuáles son esas enseñanzas equivocadas que condenan?

1. soteriología

Tenemos que empezar por aquí, porque la pregunta: “¿Qué doctrinas falsas impiden la salvación?” Es una pregunta fundamental soteriológica. Debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza nos instruye a confiar en nosotros mismos para contribuir a nuestra justicia ante Dios, aunque sea en parte? ¿Esta enseñanza nos anima a confiar en otra cosa que no sea Cristo para justicia? ¿Nos enseña esta doctrina que la salvación es algo distinto de nuestra redención y liberación del pecado a través de la obra de Dios en Cristo?

La negación de la sola fide de la Iglesia Católica Romana es una falsa doctrina que requiere una respuesta afirmativa a estas preguntas. Al negar que los pecadores son declarados justos a través de la sola fe, el catolicismo romano en realidad comete el mismo error que los judaizantes, abogando por la adición de diferentes obras ademas de la justicia que ofrece Cristo.

Pero la doctrina Wesleyana del sinergismo, aunque no es bíblica y con razón es etiquetada como “mala teología,” no es un error condenatorio. Tal vez las implicaciones lógicas de la misma lo son, y si un defensor del sinergismo es verdaderamente coherente consigo mismo daría lugar a la herejía. Pero arminianos wesleyanos evitan activamente los errores condenatorias del pelagianismo y semi-pelagianismo, confesando que la fuente de su fe es la gracia de Dios, y no proviene de si mismos. Su doctrina de la gracia preveniente no se encuentra en las Escrituras, y ellos no pueden explicar consistentemente por qué unos creen en Cristo, mientras que otros no, pero de alguna manera son salvos por su inconsistencia, ya que ven a Cristo solamente mediante la fe solamente para la salvación.

2. Teología Propia

Porque Dios mismo es el Autor de la salvación, no podemos ser verdaderamente salvos si estamos confiando en nadie más que el verdadero Dios. Muchas personas, incluso aquellos que se llaman a sí mismos cristianos que creen en el Dios de la Biblia, han transgredido tanto su doctrina que se han creado un dios a su propia imagen. Hay algo acerca de su dios que es fundamentalmente diferente del verdadero Dios. Así que debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza afirma algo acerca de Dios que es tan falso, tan antitético a su naturaleza que creer en esto es creer en un dios diferente, y no en el Dios de la Biblia?

Creo que tenemos que responder “sí” a esta pregunta en la consideración del Dios de Teísmo Abierto, que sugiere que Dios está “en proceso”, está aprendiendo, y no sabe el futuro. Se trata de una negación absoluta de la omnisciencia de Dios, aquel que insiste en que “él declara el fin desde el principio, y lleva a cabo todos los planes de su corazón” (Isaías 46: 9-10; Sal 33:11; Sal 139; Hebreos 4:13). Esto no es simplemente un malentendido sobre quién es Dios; este es un dios fundamentalmente diferente.

Pero nos gustaría responder “no” a la pregunta anterior con respecto a la doctrina del orden de los decretos divinos. Infralapsarianos creen que el decreto de Dios de crear y ordenar la caída del hombre lógicamente (nota: no cronológicamente) precedió el decreto de Dios de elegir y lograr la salvación. Supralapsarianos creen que el decreto de Dios para elegir y guardar es lógicamente anterior incluso a los decretos para crear y ordenar a la caída. Ninguna de estas posiciones distorsiona la persona y el carácter de Dios, como para hacer de él un “dios” tan diferente a lo que revela la Escritura; tampoco para socavar la salvación de ninguna manera. Así que esto no es un problema de primer orden.

3. Cristología

En 2 Corintios 11, Pablo les dice a los corintios que los falsos apóstoles proclamaban a “otro Jesús”, es decir, uno diferente de aquel que realmente existe. También iguala esa designación con el concepto de “otro evangelio” (2 Corintios 11: 4). Puesto que la salvación viene sólo a través de la obra de Jesucristo, debemos estar seguros de estar confiando en el Cristo que existe, y no en “otro Jesús” a quien hemos inventado según nuestro propio entendimiento. Así que debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza afirma algo sobre la persona o la obra de Cristo que es tan falso, tan antitético a su naturaleza que creerlo es creer verdaderamente en un Jesús diferente?

El arrianismo es tal enseñanza. Arrianos creen que Jesús no es precisamente de la misma sustancia (o esencia) como el Padre, sino que Él es de una sustancia similar. Jesús no es verdaderamente divino, pero tampoco es meramente humano creen ellos. Él es como un dios, pero Él no es Dios. Por supuesto, el Cristo de la Escritura es Dios mismo, Dios Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad (Juan 1: 1-3; 08:58; 10:30; Romanos 9: 5; Tito 2:13; Hebreos 1: 8; 2 Pedro 1: 1). Y no puede haber una diferencia más fundamental entre Aquel que es Dios y uno que no lo es. Por lo tanto, los arrianos creen en un Jesús diferente al Cristo de la Escritura, un Jesús que no existe, y por lo tanto a un Jesús que no puede salvar.

Pero la doctrina de la filiación como hijo despues de la encarnación es un ejemplo de un error cristológico que sin embargo no es herético. Ellos enseñan que Cristo no se refería al Padre como Hijo desde toda la eternidad, sino que Él se hizo Hijo de Dios en su nacimiento (aún otros dicen que sólo en su resurrección). Pero la distinción entre una diferencia ontológica y la funcion subordinada (es decir, la subordinación en el papel, pero no en esencia) elimina cualquier preocupación de la desigualdad en la Deidad. Y cuando uno entiende el “engendrar” del Salmo 2 y Hebreos 1 como una generación eterna, no una que tiene lugar en el tiempo, la confusión desaparece. Dios envió a su único Hijo (Juan 3:16); Él no envió uno que se convirtió en su Hijo. En cualquier caso, los que sostienen la otra posicion no tienen la intención de socavar la deidad o eternidad de Cristo; es una cuestión de los roles o funciones que Cristo ha llevado a cabo, no es algo que es esencial a su naturaleza.

4. Pneumatología

No podemos olvidar el tercer miembro de la Trinidad. El Espíritu Santo es Dios como el Padre y el Hijo son Dios. Por lo tanto, mantener un error con respecto al Espíritu Santo es tener una visión falsa de Dios, y garantiza la misma preocupación que los temas de la teología del propia y la Cristología. Por lo tanto, al evaluar el error pneumatológico, hay que preguntarse: ¿Esta enseñanza afirma algo sobre la persona o la obra del Espíritu Santo que es tan falsa, que es la antítesis de su naturaleza que creerla es creer verdaderamente en un Dios diferente?

Debemos responder “sí” con respecto a la doctrina de los Testigos de Jehová que afirman que el Espíritu no es una persona, sino simplemente una fuerza. Deben enseñar esto si insisten en negar la Trinidad. Pero se le puede mentir al Espíritu Santo (Hechos 5: 3-4), él puede hablar (Hechos 13: 2), envíar misioneros (Hechos 13: 4), profetizar (Hechos 21:11), conocer los pensamientos de Dios (1 Cor 2:11), y puede ser contristado (Efesios 4:30). Una fuerza no puede hacer ninguna de estas cosas; Sólo las personas pueden. Negar la personalidad del Espíritu Santo es negar algo fundamentalmente verdad acerca de la naturaleza del Espíritu. Es negar que el Espíritu es Dios, y que Dios existe eternamente en tres co-iguales, co-eternas, y personas consustanciales. Por lo tanto, se trata de un error que cruza la línea en de la herejía.

Pero tendríamos que responder “no” a esta pregunta si se refiere a la continuación de los dones milagrosos. Los lectores habituales de este blog saben que soy un cesacionistas convencido, por lo tanto considero que la redefinición de los dones de profecía, lenguas, y la sanación (aun como se hace en el movimiento continuacionista conservadora) como un ejemplo de “mala teología.” Pero no es herética, porque no creo que todos lleguen a crear un Dios diferente. Simplemente dicen que los dones que él dio una vez, todavía los está dando en la actualidad. Eso tampoco quiere decir que no hay carismáticos que si son herejes.

5. Trinidad

Hemos hablado acerca de Teología Propia, cristología y pneumatología, hemos discutido sobre errores doctrinales relacionadas con cada persona de la Trinidad. Pero también tenemos que hablar de la doctrina de la tri-unida de Dios. El Dios que es Uno en su esencia y el ser existe eternamente en tres co-iguales, co-eterno, Personas consustanciales. Negar cualquier aspecto de esto es negar algo tan intrínseco a la naturaleza misma de Dios mismo, que terminariamos con un dios fundamentalmente diferente. Así que debemos preguntarnos: ¿Esta enseñanza distorciona las doctrinas de (a) la Trinidad o (b) la unidad de la Divinidad, que creerla es socavar la trinidad de Dios, y así nos hace creer en un Dios diferente ?

Un ejemplo de una herejía trinitaria sería el modalismo, que niega lo esencial de las tres Personas de la Deidad. Los modalistas enseñan que hay un Dios que puede ser designado por tres nombres diferentes (‘padre’ ‘Hijo’ y ‘Espíritu Santo’) en diferentes momentos, pero que estos tres no son personas distintas. Como se mencionó anteriormente, esta cuestión de la personalidad ataca el corazón de lo que significa que Dios sea Dios. Por lo tanto, el modalismo (en su versión contemporánea la cual defiende el pentecostalismo unicitario) es una herejía.

Pero una cuestión trinitaria en la que puede haber desacuerdo entre los verdaderos creyentes es la controversia acerca de si el Espíritu procede eternamente del Padre solamente, o del Padre y del Hijo. Si bien este tema era lo suficientemente importante como para dividir a la iglesia oriental y occidental y tiene implicaciones para la persona del Padre, no obstante, no menoscaba la unidad o la identidad de las tres personas de la trinidad.

6. Bibliología

La base de autoridad de todo debate teológico es la Escritura. Eso significa que tenemos que preguntar: ¿Esta enseñanza distorsiona la doctrina de la Escritura al punto que socava la autoridad bíblica? ¿Esta enseñanza niega la autoridad de la Biblia de una manera tal que da más autoridad a otro hombre, o un tribunal de los hombres?

La negación de la inspiración de la Escritura pondría claramente al argumento fuera de los límites de la ortodoxia. “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Reclamar que cualquier porción de la Escritura no es la Palabra de Dios, o tratarla de una manera tal que impugna el carácter del Dios cuya Palabra es, es exaltar el propio razonamiento por encima de Dios. Es liberarse a sí mismo de la autoridad de Dios y hacer su propia comprensión de lo que es verdadero. Esto ya no es verdaderamente cristianismo y como tal se cruza la línea de la doctrina herética.

Pero hay algunos debates bibliológicos sobre los que verdaderos creyentes pueden estar en desacuerdo. Un ejemplo sería el debate sobre la forma de inspiración. Algunos cristianos ingenuamente creen que la inspiración implica dictado unicamente, es decir, que Dios dictó revelación a los autores humanos y que simplemente transcribieron lo que escucharon. Ahora, ciertamente hubo momentos en los que esta era la forma de la revelación (por ejemplo, Éxodo 34:27), pero no fue el único medio. En general, la Escritura  fue inspirada bajo la obra de superintendencia del Espíritu Santo (2 Pedro 1: 20-21). El Espíritu no anula los pensamientos, intenciones y personalidades de los autores de la Escritura, pero soberanamente los supervisó y trabajó con sus pensamientos, intenciones, y personalidades que llegaron a escribir precisamente lo que pretendía el Espíritu. Sin embargo, el modelo de dictado únicamente de inspiración no socava el carácter o la autoridad de las Escrituras.

Conclusión

La acusación de herejía es grave. No podemos ser triviales o frívolos al acusar a alguien con este termino. Pero la respuesta de Pablo a los judaizantes (entre muchos otros pasajes de la Escritura) nos demuestra que hay momentos en que debemos trazar líneas claras de separación, incluso entre aquellos que se llaman a sí mismos cristianos.

Que podamos ser hallados fieles mayordomos de la pauta de las sanas palabras confiadas a nosotros como un tesoro (2 Tim 1: 13-14), por la pureza del Evangelio, y para la gloria de Cristo.

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Mike es el pastor de Ministerios de evangelismo local en Grace Community Church en Los Ángeles, donde también se desempeña como co-pastor de GraceLife. También enseña Apologetica y Evangelismo en The Master’s Seminary, donde actualmente cursa su Ph.D en Teología.


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Michael Riccardi is a faculty associate in the theology department at The Master's Seminary. He is also the pastor of local outreach ministries and pastors the GraceLife fellowship group at Grace Community Church.

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