El trabajo del pastor y las redes sociales

Joseph Grewe | November 6, 2019

La era de la tecnología ha sido de gran bendición para la iglesia de Cristo en muchas maneras. ¡Hay tanto beneficio en la multitud de enseñanzas y recursos (incluyendo este blog) disponibles hoy en día! Tanto los líderes como los miembros de las iglesias están usando diariamente la tecnología de una manera u otra para su crecimiento. Hay un alcance mayor, más recursos disponibles y la posibilidad de prepararse mejor. Dios está usando grandemente la tecnología para que más personas escuchen el mensaje de salvación.

A pesar de todo el beneficio que la tecnología trae a nuestras vidas, hay riesgos que debemos considerar y tener presente todo el tiempo. Las redes sociales, por ejemplo, traen consigo una plataforma donde la tentación y el peligro abundan para los creyentes y sus líderes. En las redes sociales hay peligros intrínsecos e insidiosos que pueden ser desastrosos para la vida espiritual de individuos e iglesias, y en particular para pastores o ancianos responsables del cuidado espiritual de cada iglesia local. Hay muchas maneras en que las redes sociales pueden hacer tropezar a un pastor o anciano, por ejemplo:

  • Animando su orgullo al compararse con otros siervos de Cristo y despreciar su ministerio.
  • Trayendo desánimo en su ministerio al compararse con otros siervos de Cristo y codiciar su éxito.
  • Exponiendo su vida a la tentación por contenido mundano o que no es consistente con el estilo de vida del creyente.
  • Promoviendo un ambiente tóxico donde un pastor o anciano fácilmente puede descalificarse del ministerio por argumentos o debates.

Este último ejemplo parece ser un peligro creciente con la profusión de discusiones en redes sociales sobre temas sociales, religiosos y políticos. Con más frecuencia pastores y ancianos se están descalificando del ministerio por demostrar actitudes y acciones que no cumplen los requisitos de 1 Timoteo 3:1–7 y Tito 1:5–9. En vez de ser sobrios, prudentes, amables, justos, santos, y dueños de sí mismos en su conducta e interacción en las redes sociales, son obstinados, iracundos y pendencieros. Haciendo esto demuestran que no son capaces de redargüir, reprender y exhortar con mucha paciencia e instrucción (2 Tim 4:2). No son irreprochables. Quedan descalificados por exhibir consistentemente esta conducta. Esto no es lo que el Señor espera de un pastor o anciano que está cuidando de Su grey. Lo peor de todo es que, en vez de dejar el pastorado, estos hombres siguen al frente de sus congregaciones mientras se caracterizan por seguir en su desobediencia. Si un pastor o anciano ha caído en esta trampa egoísta de debates o discusiones en las redes sociales de manera consistente, debe arrepentirse de inmediato. Sin embargo, para cada pastor, anciano o líder que sirve al cuerpo de Cristo, hay un peligro enorme en las redes sociales: la distracción.

Las redes sociales presentan una distracción tremenda para los pastores o ancianos a cargo de la vida espiritual de su congregación. Podemos restar importancia al peligro de distraernos con las redes sociales afirmando que son útiles para mantenernos al tanto con la grey y los asuntos sociales actuales. Sin embargo, el peligro de esta distracción se resalta a la luz de la enseñanza de las Escrituras sobre el oficio del pastor o anciano. Por esa razón, hoy recordaremos cuatro realidades bíblicas sobre el ministerio del anciano en la iglesia local:

El pastor o anciano es llamado a pastorear un grupo específico de creyentes.

Pedro, dirigiéndose a los ancianos dice así: “pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él”. (1 Pe 5:2) Esto indica que el pastor o anciano tiene la responsabilidad de pastorear el grupo de creyentes donde él está. A menudo las redes sociales nos hacen creer que tenemos la responsabilidad de pastorear a creyentes en todas partes del mundo. El patrón de Pablo fue designar pastores o ancianos en cada iglesia (Hch 14:23), y mandó a Tito a hacer lo mismo. (Tit 1:5) Cada pastor o anciano debe recordar que el Dios soberano lo ha puesto en una iglesia específica como un regalo del Cristo resucitado para la edificación de esta iglesia. Si el anciano es llamado a pastorear cierto grupo específico de creyentes, no puede dejarse apartar de su trabajo principal por la distracción de pastorear “la iglesia de la red”. Pastor, pastorea a la grey donde el Señor te ha puesto y no te distraigas.

El pastor o anciano debe rendir cuentas por su enseñanza.

La Escritura dice claramente que los que enseñan recibirán un juicio más severo basado en la precisión de sus palabras (Stg 3:1–2), y que deben procurar con diligencia presentarse a Dios aprobados, como obreros que manejan con precisión la palabra de verdad. (2 Tim 2:15) Las redes sociales están en la misma computadora que usamos para preparar nuestros sermones y lecciones, así que la tentación de la distracción acecha a la puerta, y solo requiere un click para distraernos del trabajo de trazar con precisión la Palabra. Pastor, huye de la tentación de distraerte mientras te preparas, ya que rendirás cuentas por tu enseñanza.

El pastor o anciano debe rendir cuentas por la supervisión espiritual de los miembros de la iglesia.

En Hebreos 13:17, el autor hace claro que el oficio del pastor o anciano involucra un encargo que es de mucha responsabilidad: Los pastores o ancianos “velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta”. El pastor o anciano es responsable de la supervisión espiritual de cada individuo en la iglesia. Lo que da peso y temor reverente su responsabilidad es que, en el día final, va a tener que rendir cuentas a Cristo por su administración de los dones y el puesto que el Señor le dio para ministrar en la iglesia. ¿Puede el pastor o anciano distraerse con las redes sociales cuando no ha pasado ni media hora velando en oración por su rebaño? ¿Debe un anciano pasar horas en discusiones y debates en las redes sociales cuando los miembros de su congregación sufren espiritualmente? Pastor, pastorea a los miembros de tu iglesia, porque vas a rendir cuentas para cada uno de ellos.

El pastor o anciano es llamado al trabajo arduo de presentar a cada hombre perfecto en Cristo.

En Efesios 4 vemos el plan de Dios para el crecimiento de la iglesia: Dios ha dado a los pastores y maestros para capacitar al cuerpo de Cristo para la obra del ministerio “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (4:11–13). Esta obra del ministerio es descrita por Pablo en Colosenses 1:28–29 así: “presentar a cada hombre perfecto en Cristo”. Esto implica un trabajo arduo, una labor intensa. Hechos 20:20 describe esta labor y lo que requiere, al decir que Pablo no dejó de “declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa”. No podemos distraernos con las redes sociales si esta es la responsabilidad que tenemos. No podemos dejar de cumplir este ministerio fielmente. Con seguridad, podríamos llamar y discipular a un hombre en la iglesia, o visitar a una familia por una hora con el tiempo que usualmente utilizamos ahora en redes sociales. Pastor, glorifica a Cristo trabajando con todas tus fuerzas para presentar a cada hombre maduro a Su imagen.

La descripción del trabajo de un pastor o anciano en la iglesia local no deja espacio para las distracciones en las redes sociales. Pueden ser de mucho beneficio, pero pueden ser también muy nocivas para la labor del ministerio. Nuestro trabajo resulta en vida o muerte. (1 Tim 4:16) No descuidemos la obra del ministerio ni el bienestar espiritual de la iglesia por causa de las distracciones de las redes sociales. Seamos fieles en todo y tengamos ánimo en que nuestra labor intensa para la gloria de Cristo y el bienestar de Su iglesia trae una recompensa: la corona inmarcesible de gloria (1 Pe 5:4).


Joseph Grewe avatar
Joseph Grewe es originario de Spokane, WA, y sirve actualmente en el ministerio hispano de Grace Community Church, donde está involucrado en el discipulado de hombres, evangelismo y estudios hogareños. Joseph está cursando su último año de la Maestría en Divinidad (MDiv) en The Master´s Seminary, y está preparándose para ir como misionero a España donde quiere plantar iglesias y entrenar a hombres en las áreas no alcanzadas por el evangelio en ese país. Joseph está casado con Hannah, y juntos tienen el privilegio de ser padres de su hija Pearl.

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