Misión

Propósito institucional

The Master’s Seminary Español existe con el propósito de extender el reino del Señor Jesucristo, al equipar a hombres de Dios para ser pastores, líderes laicos y/o maestros de pastores para la excelencia en el servicio a Cristo en áreas estratégicas del ministerio cristiano.

Se busca cumplir con este propósito a través de un programa educativo y un ambiente de comunión y relaciones espirituales que enfatiza una sumisión a la autoridad de las Escrituras, vida de santidad personal, la prioridad de la iglesia local y  misión de alcanzar al mundo con la Verdad.

Prioridades educativas

The Master’s Seminary ofrece una educación bíblica, teológica y profesional de nivel universitario, diseñada para equipar a hombres para el ministerio eficaz al servicio del cuerpo universal de Cristo, principalmente a través de la iglesia local. Buscamos lograr estas prioridades educativas mediante:

  • La cuidadosa instrucción de la Biblia, incluyendo idiomas originales.
  • El estudio de diferentes sistemas de pensamiento teológico encontrados en movimientos a travez de la historia de la iglesia y las misiones, con el fin de construir una teología coherente fundamentada en la Escritura.
  • Un enfoque consistente en la participación y la contabilidad en la iglesia local.
  • El desafío dado a cada estudiante de desarrollar una comprensiva filosofía bíblica de ministerio.
  • El desarrollo y la mejora de la comunicación, relaciones, liderazgo y habilidades administrativas para el ministerio. El objetivo es formar profesionales que sean reconocidos como hombres de Dios, equipados en el servicio eficaz como pastores, misioneros, maestros, evangelistas, consejeros y líderes de ministerios evangélicos de todo el mundo
    (1 Timoteo 3:1–7; Tito 1:5–9).

Distintivos

La comunidad y el programa de estudio del seminario han sido planificados con las siguientes metas e ideales en mente:

  • La excelencia académica debe ser cultivada en una actitud de devoción espiritual.
    El enfoque fundamental de todo estudio en el seminario debe ser bíblico, exegético, teológico, expositivo y práctico.
    Aunque a otros puntos de vista les es dada cuidadosa consideración, nuestro énfasis es el ser pro-activos en afirmar las verdades encontradas en la infalible Palabra de Dios.
  • Atención cuidadosa al cultivo de cualidades de carácter cristianas y habilidades esenciales para la piedad, el liderazgo en el ministerio y la participación eficaz en el servicio a los demás.
  • Un enfoque en el desarrollo de las habilidades ministeriales necesarias para la eficacia en cualquier area de servicio Cristiano.
  • El deseo por la adoración a Dios, edificación mutua, la evangelización y el celo misionero caracteriza nuestra comunidad en el seminario.

Objetivos personales

Las siguientes características describen la forma de pensar y de ser de todo hombre que estudia o busque estudiar en The Master’s Seminary:

Carácter

  • Él debe ser un hombre piadoso, el cual se de a conocer por la santidad de su conducta en cada una de sus relaciones (Salmo 1; 15; 1 Timoteo 3:1–7; Tito 1:5–9).
  • Él debe ser cuidadoso, generoso, sabio, prudente, maduro, seguro, disciplinado, responsable, humilde, decidido y dócil.
  • Él debe ser un esposo y padre amoroso y responsable (si es casado y si Dios le ha bendecido con hijos—1 Timoteo. 3:4–5; Tito 1:6), con un corazón dado a la compasión de Cristo para los demás. Él debe reconocer fácilmente sus propios fracasos y lidiar de manera honesta y humilde con el pecado en su propio corazón (Prov. 28:13; Mat. 7:1–5).
  • Su servicio a Dios debe reflejar la maravilla y la gloria del ministerio (2 Cor. 2:14–6:10) con la conciencia de que a Dios le importa tanto las actitudes como con las acciones (1 Sam. 15:22–23; 1 Cor. 9:24–27; 1 Pet. 5:1–7).
  • Su vida cristiana debe reflejar estabilidad y madurez (1 Tim. 3:2, 6–7), según lo demostrado por el ejercicio del buen juicio, para afrontar las pruebas de la vida y el ministerio en nuestro contexto contemporáneo (1 Tim. 6:11–12; 2 Tim. 2:1–13; 4:1–8).
  • Él debe ser una persona que establece relaciones genuinas y Cristo céntricas con una amplia gama de personas, animándoles y exhortándoles de acuerdo a sus necesidades en la búsqueda mutua de Dios (Gal. 6:1–5).

Conocimiento

  • Él debe tener una comprensión general de la revelación escrita de Dios y debe haber desarrollado un marco teológico bien formulada el cual sintetiza adecuadamente los datos bíblicos e históricos. Él debe tener la facilidad funcional lingüística en el hebreo y griego bíblico, y un conocimiento básico de las contribuciones de los principales líderes, pensadores y autores cristianos a lo largo de la historia de la iglesia (Ez. 7:10; 1 Tim. 4:13–16; 2 Tim. 2:2, 14–15; 3:14–17; 4:1–4).
  • Él debe tener conocimiento del mundo, la cultura y los problemas, intereses y preocupaciones humanas. Él debe ser capaz de hablar acerca de la cultura contemporánea con una cosmovisión bíblica y de confrontar el pensamiento religioso y filosófico anti bíblico en defensa de la fe cristiana (Col. 2:8; Tit. 1:9; 1 Jn. 2:15–17). Él debe conocerse a sí mismo, incluyendo sus habilidades, fortalezas, debilidades y responsabilidades (Mat. 20:20–28; Hechos 6:1–7; Efe. 4:11–13; 1 Ped. 5:1–3).

Habilidades

  • Él debe ser capaz de articular una filosofía bíblica del ministerio pastoral, la cual equilibre principios de adoración, oración, exposición, edificación, evangelismo y discipulado.
  • Él debe ser capaz de liderar con convicción, enseñar con autoridad y predicar con pasión. Debe ser capaz de utilizar las herramientas adecuadas para la investigación, compilación de datos y la escritura. Él debe constantemente buscar afilar tales habilidades a través del uso eficiente de herramientas de investigación, como la lectura crítica de literatura actual y estudios más avanzados. Debe ser capaz de tomar decisiones, motivar, escuchar, empatizar, establecer prioridades y defender la fe.
  • Él debe ser capaz de evaluar las necesidades de las personas a su alrededor y utilizar la Palabra de Dios para atender a tales necesidades en las diversas situaciones de ministerio, como la predicación, la enseñanza, la consejería y la evangelización (1 Cor. 2:1–5; 1 Tim. 2:2; 2 Tim. 2:14–15; 4:1–5Tito 1:9). Debe ser capaz de capacitar y estimular a la gente para hacer la obra del ministerio (Efe. 4:11–13; 2 Tim. 2:2).
  • Él debe saber cómo liderar en actividades de la iglesia, administrar las ordenanzas de la iglesia y llevar a cabo los servicios y ceremonias de la iglesia de una manera enfocada en Dios.
  • Él debe estar profundamente involucrado en los ministerios de evangelismo, discipulado, restauración y edificación con convicción y pasión. Debe tener una profunda preocupación por los perdidos y debe estar conmovido por el mandato bíblico de proclamar el evangelio hasta los confines de la tierra. Estas preocupaciones deben ser evidentes en su vida de oración, en sus esfuerzos de evangelización y en su estilo de vida. En todas sus funciones, él debe modelar el mensaje que proclama (1 Tim. 4:12; 2 Tim. 3:10–14; Titus 2:6–8; 1 Pet. 5:1–3).